viernes, 15 de mayo de 2020

FLACIDEZ: UN DESAFIO PARA LA MEDICINA ESTÉTICA

La flacidez es una de las demandas mas frecuentes entre nuestros pacientes y a pesar de los muchos avances acontecidos en el campo de la Medicina Estética, su abordaje sigue siendo uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos día a día.



Desde su diagnóstico, hasta la elección del tratamientos/os más idóneos, suponen un desafío para el especialista, ya que con frecuencia se diagnóstica y aborda de forma errónea.

En primer lugar, es fundamental diferenciar entre laxitud cutánea (flacidez de nuestra piel) y atonía muscular (perdida del tono muscular). Ambas tienen una causa diferente y requerirán un tratamiento distinto. Y aunque pueden darse ambas a la vez en un mismo paciente, no realizar un buen diagnóstico desde un inicio y no plantear un abordaje específico, nos puede conducir a resultados insatisfactorios para nosotros y nuestros pacientes.

La flacidez cutánea se debe a la pérdida y degeneración de las fibras de colágeno y elastina en nuestra piel, algo que ocurre de forma habitual a medida que envejecemos. Suele afectar principalmente a la cara, los brazos, la cara anterior de los muslos y las rodillas, el abdomen y finalmente a los glúteos. En su aparición: edad en la que comienza a manifestarse, intensidad con la que lo hace, respuesta a los tratamientos, son claves factores ligados al propio paciente y sus hábitos de vida: las variaciones importantes y repetidas de peso, las alteraciones del sueño, los desajustes dietéticos, sobretodo una nutrición deficitaria en proteínas, el exceso de sol y el tabaquismo, van a condicionar un envejecimiento prematuro de nuestra piel, al provocar una disminución en el número y tamaño de nuestros fibroblastos, lo que a su vez originará una menor producción de colágeno y elastina.
También la menopausia precoz o el consumo de determinados fármacos, puede agravar o acelerar este proceso.

La flacidez muscular se origina ligada a la pérdida del tono muscular y esto puede responder a dos tipos de situaciones bien diferenciadas: las fisiológicas, que aparecen con frecuencia y afectan a la mayor parte de la población, como por ejemplo: la sarcopenia propia de la edad, especialmente marcada en la mujer menopáusica y que afecta fundamentalmente a los glúteos y las piernas; la pérdida de tono muscular ligada al sedentarismo; la flacidez muscular en la zona del abdomen de las mujeres en el post-parto; y las patológicas, mucho menos frecuentes y que estarán causadas por enfermedades neurológicas o metabólicas que afectan a los músculos.

Ambos tipos, cutánea y muscular, pueden coexistir además y verse agravadas por la reabsorción ósea y la disminución del tejido graso subcutáneo, sobre todo en zonas donde la fuerza de la gravedad ejerce su acción, por eso es más frecuente observar la flacidez en personas mas mayores y delgadas.

En la clínica Arts Médica realizamos un exhaustivo interrogatorio y un detallado examen físico para establecer el diagnóstico. En la elaboración de la historia médica necesitaremos conocer la evolución del peso a lo largo de la vida de nuestro paciente, su patrón alimenticio, sus hábitos de vida, las enfermedades que padece y los medicamentos que toma, sus antecedentes familiares, su profesión y su pauta de actividad física diaria, la historia de sus embarazos.
En las pruebas complementarias nos ayudará contar con una analítica hormonal y nutricional. Y en mujeres en menopausia, con una densitometría osea.
Y en la exploración física tendremos que determinar la composición corporal y averiguar el porcentaje de mas magra y grasa, así como el estado y calidad de su piel.
Pudiendo necesitar además estudios complementarios específicos, en aquellos casos en los que sospechemos patologías del colágeno o neurológicas.

Y para el abordaje, a la Dra. Carlota Hernández, le gusta diseñar de forma conjunta con sus pacientes, un programa que incluya aquellos tratamientos que permitan obtener el resultado deseado, siendo frecuente la combinación de programas de rehabilitación muscular con ejercicios de tonificación y/o sesiones de electroestimulación, para mejorar el tono muscular, con tratamientos destinados a mejorar la calidad de la piel, estimulando la síntesis y renovación del colágeno y la elastina cutánea.
Dentro de estos últimos, es recomendable elegir el peldaño de la escalera terapéutica, más ajustado al estado de la piel de cada paciente, pudiendo resolver casos leves de flacidez incipiente, solo con sesiones de mesoterapia con silico o necesitando en casos más severos, el abordaje con tratamientos de infiltración de materiales inductores de colágeno mas potentes, tales como los hilos de polidioxanona o la hidroxipatita cálcica.



Y todo ello sin olvidar algunas recomendaciones dietéticas y de hábitos de vida: patrón de sueño, de actividad física, de fotoprotección, que nos ayuden a lograr antes el resultado deseado y que contribuyan a que estos logros perduren más en el tiempo.


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