lunes, 17 de diciembre de 2018

¿ME PARECERÉ A MI MADRE AL ENVEJECER?

En nuestro anterior artículo, revisamos los cambios fisiológicos propios del envejecimiento que van a ir apareciendo en nuestra cara a partir de los 25 años.
Conocemos ya, por tanto, a que áreas afectan y la secuencia cronológica en la que lo hacen. Y así observábamos cambios en la estructura de la piel a partir de los 30 años, apareciendo las primeras señales de envejecimiento tales como líneas de expresión, manchas y laxitud cutánea. Posteriormente objetivábamos cambios en los compartimientos grasos, con pérdida de su volumen y descenso en su posición; variaciones en la musculatura facial, con hipertrofia de algunos músculos y atonía de otros; y finalmente se producía una laxitud de los ligamentos de retención y una reabsorción ósea.


Se estima que, en la aparición de estos cambios ligados al envejecimiento, el estilo de vida (alimentación, sueño, profesión, cuidados cosméticos)  condiciona en un 70% los mismos, siendo la genética responsable del otro 30%. Pero ¿podemos decir que el envejecimiento se hereda?

Sabemos que el modo de vida condiciona la expresión de nuestros genes, determinando nuestro fenotipo, de modo que aunque un niño sea hijo de unos padres altos, si sufre un déficit de calcio en su infancia, su talla de adulto se verá mermada.

Y también sabemos que hay rasgos fenotípicos hereditarios puros, que no se ven condicionados por factores externos, así por ejemplo, si ambos progenitores tienen los ojos azules y el pelo rubio, su hijo necesariamente va a ser un “pibón” rubio de ojos azules.

La Dra. Carlota Hernández Sanz ha revisado las publicaciones y estudios disponibles, que nos ayuden a determinar si el modelo de envejecimiento facial de nuestros progenitores, también es heredable y por tanto se constituye como un ítem valioso a tener en cuenta, a la hora de prevenir, planificar y tratar a sus pacientes.
Y la primera conclusión a la que ha llegado es que aún disponemos de muy poca información al respecto.

En un estudio publicado en la revista Nature en 2004 se explica que el envejecimiento está determinado, no sólo por la acumulación del daño celular durante nuestra vida, sino también, por el material genético que heredamos de nuestras madres, en concreto del ADN mitocondrial.
El autor, nos explica que la mitocondria contiene su propio ADN, el cual cambia más que el ADN del núcleo, y esto tiene un impacto significativo en el proceso deenvejecimiento. Sin embargo, este envejecimiento se puede atribuir no sólo a la acumulación de daños en el ADN mitocondrial durante la vida de una persona, sino también a parte del ADN heredado de la madre, de modo que si heredamos un ADN con mutaciones de nuestra madre, envejeceremos más rápido y de una forma semejante a nuestra progenitora. 
Otro estudio publicado en 2009 en la revista de Cirugía Plástica y Reconstructiva pone de manifiesto que durante el proceso de envejecimiento se observan cambios similares en la flacidez, pérdida de volumen graso y reabsorción ósea, principalmente en la zona periocular y palpebral inferior, entre las madres e hijas participantes. Razón por la cual algunos cirujanos han implementado nuevas pautas a seguir en la cirugía de párpados y en el rejuvenecimiento de la zona de los ojos. 

Y una investigación publicada este mismo año, tras un experimento fotográfico realizado con un grupo de madres e hijas, apunta a que el parecido entre estas no ocurre solo en las primeras etapas de la vida, sino también durante el proceso de envejecimiento.

Actualmente a la hora de tratar a nuestros pacientes, revisamos y abordamos concienzudamente aquellos hábitos (tabaco, sol, estrés, falta de sueño, dieta ácida, etc) que pueden estar influyendo en este proceso, pero no siempre tenemos en cuenta los antecedentes familiares en el modelo de envejecimiento facial. Algo que sí estamos habituados a tener en consideración en otras patologías médico-estéticas como la obesidad, la patología venosa o la alopecia.

Por eso en Arts Médica, nos planteamos este ítem como factor a tener en consideración y junto con el resto de técnicas diagnósticas que empleamos en la actualidad, nos ayuda a prevenir de forma mas eficaz el envejecimiento facial de nuestros pacientes, y a planificar y diseñar el mejor tratamiento preventivo para ellos. 

Ya para concluir, les invito a ver un video que resume los cambios descritos en la fisionomía facial a lo largo de los años y como la medicina estética puede combatirlos y revertirlos, previniendo un deterioro prematuro, producido por un estilo de vida inadecuado y/o condicionado genéticamente.
Confío en que les guste.


lunes, 10 de diciembre de 2018

CAMBIOS FACIALES AL ENVEJECER

El envejecimiento es un proceso dinámico que va originando una serie de cambios en las diferentes estructuras que conforman nuestra cara.


La Dra. Carlota Hernández Sanz, nos explica que conocemos bien los rasgos típicos de cada edad, así sabemos que la infancia (de 1 a 2 años) se caracteriza por unos ojos grandes, la cara redonda, las mejillas carnosas, la cabeza grande, las cejas planas y cortas y la nariz pequeña.
En los niños (de 2 a 14 años) observamos la falta de piezas dentales, aparición de pecas y acné, mejillas más planas, orejas de gran tamaño y una nariz todavía pequeña y ancha. El adulto joven (de 14a 24 años) es el que mayor coincidencia con la máscara de Marquardt o "máscara de la belleza" presenta y por tanto es la franja de mayor atractivo visual, eso sí con una gran variabilidad en los rasgos según el sexo y la raza. Y a partir de los 24 años nos alejamos del modelo de Marquardt, debido a los cambios fisiológicos propios del envejecimiento.

También hemos estudiado con detalle estos cambios y sabemos a que áreas afectan y la secuencia cronológica en la que lo hacen. Así podemos observar cambios en la estructura de la piel a partir de los 30 años con adelgazamiento de la dermis, hipertrofia del estrato corneo y enlentecimiento del turnover cutáneo, apareciendo las primeras señales de envejecimiento tales como líneas de expresión, manchas cutáneas y laxitud cutánea. 
Posteriormente se observan otros cambios que afectarán a los compartimientos grasos con pérdida de su volumen y descenso en su posición, a la musculatura facial con hipertrofia en algunos músculos y atonía en otros, laxitud ligamentosa y reabsorción ósea.

Se estima que en la aparición de estos cambios ligados al envejecimiento, el estilo de vida (alimentación, sueño, profesión, etc) condiciona en un 70% los mismos, siendo la genética responsable del otro 30%.

A la hora de tratar a nuestros pacientes, en Arts Médica revisamos y abordamos concienzudamente aquellos hábitos: tabaco, sol, estrés, falta de sueño, dieta ácida, hidratación insuficiente, déficit de aporte proteico, falta de cuidados cosméticos, que pueden estar influyendo en este proceso.
Sin embargo, si queremos contar con un diagnóstico completo, es indispensable tener en cuenta los antecedentes familiares en el modelo de envejecimiento facial.
Algo que sí estamos habituados a tener en consideración en otras patologías médico-estéticas (obesidad, patología venosa, alopecia, etc), sigue siendo una práctica poco habitual a la hora de abordar el envejecimiento facial, nos comenta la Dra. Carlota Hernández Sanz.

 En Arts Médica disponemos de diferentes tratamientos que nos ayudan a prevenir y tratar estos cambios, permitiendo un envejecimiento saludable de nuestra cara.
Y si quieres saber mas sobre como puedes abordar los cambios relacionados con el envejecimiento y como podemos ayudarte en Arts Médica, te invitamos a visitar nuestra página web.

lunes, 3 de diciembre de 2018

TRATAMIENTO del MELASMA

A la hora de elegir el tratamiento de un Melasma, hemos de diagnosticar en nuestro paciente el tipo de lesión que presenta, nos explica la Dra. Carlota Hernández Sanz, pudiendo diferenciar gracias a la Luz de Wood, tres tipos de Melasmas: epidérmico o superficial, dérmico o profundo y mixto, siendo esta última la variedad más frecuente.

Esto es importante porque va a condicionar el tipo de tratamiento y el resultado del mismo y deberá ser tenido en cuenta a la hora de establecer el pronóstico.

Dado que la variedad más frecuente incluye lesiones profundas de difícil tratamiento y con elevada probabilidad de recidiva, estamos ante una patología que debería ser considerada como crónica y que va a necesitar series de tratamientos en consulta a lo largo de los años, así como tratamiento de mantenimiento domiciliario que permita mantener los resultados obtenidos.



En Arts Médica, basamos nuestra estrategia terapéutica en tres pilares:

  1. Procedimientos en clínica: siendo el tratamiento estrella del melasma el peeling medio.

  1. Tratamiento cosmético domiciliario: que deberá incluir una adecuada limpieza y exfoliación que permita la renovación de los queratinocitos cargados de melanina y acumulados en nuestra piel, formando las manchas que vemos en superficie. Un tratamiento con activos despigmentantes que bloqueen la síntesis de melanina y prevengan la reaparición de nuevas lesiones. Una buena hidratación que mejore la tolerancia de la piel frente a los tratamientos queratolíticos, exfoliantes y despigmentantes. Una imprescindible seborregulación que evite el efecto lupa y el consiguiente aumento de la fotoexposición asociada al exceso de sebo y con ello el riesgo de repigmentación de las pieles grasas.Y una concienzuda fotoprotección que minimice en la medida de lo posible el principal factor desencadenante de esta patología, que es la exposición a las radiaciones UVA y UVB.

  1. Medidas preventivas: que deberán incluir una dieta fotoprotectora, la supresión de los tratamientos hormonales y unas normas de fotoexposición regulada.

Pero para abordar el protocolo de tratamiento, primero conviene recordar el proceso de pigmentación.

En la etiología del melasma intervienen: factores genéticos, observando una mayor incidencia y prevalencia de casos en razas con fototipos altos; factores hormonales, siendo la mujer la principal afectada por esta patología y especialmente aquellas sometidas a tratamientos hormonales y/o en situaciones que implican alteraciones hormonales (embarazo, lactancia); pero sin duda el factor desencadenante principal es la exposición a radiaciones solares UVA y UVB, que mediante la producción de radicales libres y procesos de peroxidación lipídica, estimula la síntesis de moléculas señalizadoras (ET-1 y α-MSH). La Hormona estimulante del melanocito (α-MSH), sintetizada en la hipófisis, viajará a través del torrente sanguíneo llegando a la piel donde se unirá a receptores específicos en la membrana del melanocito (MC1R), activando mediante una reacción de segundo mensajero, la transcripción en el núcleo de la tirosinasa. Y lo hará de la mano del Factor de Transcripción asociado a Microftalmia (MIFT), que estimulará la síntesis de proteínas enzimáticas melanogénicas: la enzima Tirosinasa, la Proteina 1 relacionada con la tirosinasa (TPR-1) y la Proteína 2 relacionada con la tirosinasa (TPR-2).
La tirosinasa sintetizada pasará al aparato de Golgi, donde en presencia de cobre (Cu) y hierro (Fe), se activará. Y migrará en forma de vesículas para unirse a los pre-melanosomas que se van liberando del retículo endoplasmático. Una vez allí, la tirosinasa glicosilada permitirá la transformación de la tirosina en melanina, dando lugar a la formación del melanosoma, que cargado de melanina migrarán por las dendritas del melanocito hasta ser liberado y transferido a los queratinocitos que lo incorporarán a su citoplasma.

La mancha se originará y crecerá por la acumulación de queratinocitos cargados de melanina, en las capas superficiales de nuestra piel.

Teniendo esto en consideración, en el tratamiento del melasma deberemos de contar con dos tipos de principios activos:
  • DESPIGMENTANTES, que bloqueen o inhiban algún paso del proceso de síntesis de melanina. Estos serán fundamentales para impedir la recidiva. Entre ellos cabe destacar:
    • Ac. Fítico: antioxidante que secuestra radicales libres e inhibe la acción de la tirosinasa.
    • Ac. Azeláico: que actúa del mismo modo.
    • Ac. Kójico: secuestra el Cu, Fe impidiendo la activación de la tirosinasa.
    • N-Acetilglucosamina: inhibe la glicosilación de la tirosinasa.
    • Hidroquinona: inhibe la activación de la tirosinasa.
    • Niacinamida: inhibe la transferencia.
    • Ac. Tranexámico: inhibe la tirosinasa, disminuye el VEGF (factor de crecimiento vascular) y disminuye liberación araquidónico.
    • Palmitato de Dimetil Metoxicromano(Cromabright): inhibe la tirosinasa. 
    • Arbutina: inhibe la acción de la tirosinasa
    • Licorice (Extracto de Regaliz): antioxidante que secuestra radicales libres e inhibe la acción de la tirosinasa
    • Vitamina C: inhibiendo la actividad de la tirosinasa al actuar sobre la coenzima transportadora de cobre
    • CG-ASP (Pentapéptido 13): se une al receptor de membrana MC1R, bloqueando la unión de la α-MSH e inhibiendo la síntesis de melanina
    • CG-TGP2 (Oligopéptido 34): se une al receptor TGF y bloquea la síntesis de MIFT (factor de transcripción asociado a Microftalmia) impidiendo la síntesis de tirosinasa
    • CG-Glamerin (Oligopéptido 50): con el mismo efecto.

  • EXFOLIANTES O QUERATOLÍTICOS, que provoquen una descamación del acúmulo de queratinocitos cargados de melanina y con ello permitan el aclaramiento de la mancha. Como por ejemplo:
    • Ac. Retinoico (Tretinoína): exfolia la capa córnea e inhibe la producción de melanina.
    • Retinol (Vit. A): actuando del mismo modo.
    • Fenol: queratolítico por ruptura de puentes disulfuro de los queratinocitos, inactivación enzimática, desnaturalización proteica y alteración de la permeabilidad de membrana.
    • TAC: exfolia por coagulación proteica de la piel.
    • Ac. Salicílico: acelera la renovación de queratinocitos.
    • AHA(Glicólico, Láctico, Málico, Citrico): exfoliación química superficial.

La elección de los diferentes activos es esencial para la obtención de buenos resultados y estará motivada por el tipo de lesión (epidérmica, dérmica o mixta) que presente nuestro paciente, por su color de piel y por su tolerancia.
Es por ello que, personalizar las fórmulas en el caso del tratamiento del melasma, nos puede ayudar a optimizar los resultados.
En Arts Médica somos especialistas en el tratamiento del Melasma y en formulación magistral, lo que nos permite diseñar tratamientos a medida para nuestros pacientes.

Es esencial comenzar con un tratamiento de preparación que incluya activos exfoliantes, de aplicación preferentemente nocturna, al menos 15 días antes de la sesión de peeling, recordando que 3 días antes del procedimiento en clínica, deberán suspenderlo. Esto iniciará el aclaramiento de la mancha por ir eliminando queratinocitos y mejorará la absorción de los activos elegidos en el peeling.

Para el peeling en clínica podemos utilizar fórmulas que incluirán activos exfoliantes y despigmentantes. Y esta fórmula se aplicará en forma de mascarilla, durante un periodo de 6-8 horas según tolerancia y se eliminará lavando el área tratada con agua. Será de gran utilidad en melasmas mixtos y pacientes caucásicos. 

En el protocolo de tratamiento se contempla la posibilidad de repetir la aplicación de dicha mascarilla, al menos 3 veces al año, con un intervalo no inferior a 21 días entre las diferentes sesiones, que garantice la completa renovación tisular del área.

El tratamiento continuará en el domicilio mediante la aplicación de una crema despigmentante que también podremos formular personalizándola para cada paciente.
En ella mantendremos activos exfoliantes que terminen de eliminar la mancha, incluiremos activos despigmentantes que bloquen la síntesis de melanina para prevenir la recidiva y añadiremos alguna sustancia que mejore la tolerancia y minimice los efectos secundarios del peeling.

La aplicación de esta crema despigmentante comenzará a partir de la 4ª noche post-peeling y se mantendrá durante al menos 21 días, según la tolerancia, pudiéndose utilizar noches alternas si los efectos secundarios asociados (eritema y descamación) así lo aconsejan.

Entre los efectos secundarios del peeling, a los que nuestros pacientes se tendrán que enfrentar, se incluirán:
  • la descamación, atribuible a los activos exfoliantes
  • el eritema, originado principalmente por la hidroquinona
  • la sequedad y tirantez, por la deshidratación secundaria a la quemadura química.

Este procedimiento está contraindicado en pacientes con:
       Lesiones malignas o pre-malignas de piel
       Infección en el área de tratamiento
       Colagenopatías
       Gestación y lactancia

Y no será recomendable en pacientes que presenten:
       Fármacos fotosensibilizantes
       Acné, rosacea, cuperosis
       Fototipos V, VI

Aunque en estos últimos cabe la posibilidad de tratamiento con peeling despigmentante si se toman las medidas oportunas (elección de los activos más adecuados) y se establece un acuerdo con nuestro paciente, respecto al resultado esperable y el pronóstico.

No podemos terminar sin revisar las medidas preventivas que el paciente deberá implementar para evitar la recidiva. En la prevención es importante incluir:
       Tratamiento despigmentante domiciliario, de mantenimiento, no fotosensibilizante (Fítico, Azelaico, Kójico, N-Acetilglucosamina, Niacidamida, Cromabright, AHA,…)
       Tratamiento fotoprotector tópico y oral (Polypodium leucotomos, Pygnogenol, Ac. Tranexámico)
       Medidas higiénico-dietéticas: dieta fotoprotectora, suplemento oral Vitamina C (0,5mg/día), normas de fotoexposición y revisión de fármacos fotosensibilizantes
       Seborregulación dietética y tópica


Y si te apetece saber más sobre nosotros y nuestros tratamientos, te invitamos a visitar nuestra página web.