lunes, 26 de noviembre de 2018

ACNÉ: UNA PATOLOGÍA TRATABLE

El acné es una patología plurietilógica, en la que distintas causas pueden darse a la vez y con una fisiopatología secuencial, donde varios factores interactúan de forma progresiva, originando las diferentes lesiones que se observan en los pacientes afectados por el acné.



Vamos a intentar explicaros como se produce el acné.
Sabemos que una tasa elevada de andrógenos (testosterona), de la mano de la 5-alfarreductasa (enzima que se encuentra en las glándulas sebáceas), se convierten en 5-alfadihidrotestosterona, la cual induce una producción de sebo excesiva, al aumentar el tamaño y la función (hipertrofia) de la glándula sebácea.
Y este sebo aumentado, por hidrólisis, genera un aumento en la liberación de ácidos grasos libres, que irritan al folículo induciendo una hiperqueratinización. Y ésta consiste en la formación de una queratina mas densa, y un aumento del recambio celular epidérmico del folículo.
La hiperqueratinización unida a una anormal descamación del epitelio del folículo pilosebáceo y al exceso de sebo, provoca la obstrucción del folículo y la formación del comedón (puntos negros).
Esta circunstancia favorece la multiplicación bacteriana, especialmente del Propionibacterium acnes, bacteria responsable de la mayor parte de casos de acné infeccioso que vemos en nuestras consultas, explica la Dra. Carlota Hernández Sanz, y que con su actividad lipolítica e inflamatoria, favorece la secreción de mas ácidos grasos libres con aparición de nuevos comedones, y activa la respuesta inmune originando lesiones inflamatorias: pápulas y pústulas (granos rojos y amarillos).

La dieta aunque no desempeña un papel esencial en la etipopatogenia del acné, puede agravar éste si es rica en grasa, ya que favorece el aumento de producción de sebo al aumentar la materia prima. Y dificulta la reparación de la lesiones inflamatorias y/o infecciosas, si es deficitaria en vitaminas y minerales que actuarán como cofactores en los procesos antiinflamatorios y de regeneración tisular.

El estrés aumenta le excreción de esteroides suprarrenales, incrementando la actividad androgénica. Y por otra parte, activa la cadena proinflamatoria, contribuyendo no solo al aumento de la producción de sebo por parte de la glándula sebácea, sino además favoreciendo su colonización por agentes infecciosos y su actividad inflamatoria.

El tratamiento del acné está orientado hacia la corrección de los factores implicados en su etiopatogenia, esto es: regular la secreción sebácea, evitar la obstrucción del folículo y disminuir la población bacteriana.

En Arts Médica combinamos los tratamientos convencionales con la medicina biorreguladora.
Contamos con protocolos de tratamiento clásicos, que aplicaremos según el tipo de lesión clínica predominante, y que podemos resumir en la siguiente tabla:

FARMACOS


ACTIVIDAD




Sebo
Comedón
Bacteriana
Inflamación
Tópicos
Peróxido de Benzoilo

x
x


Retinoides

x



Antibióticos


x
x

Acido Azelaico

x
x
x
Sistémicos
Antibióticos


x
x

Antiandrógenos
x




Isotretinoína
x
x
x
x


Y los combinamos con Medicina Biorreguladora, que trata de proporcionar al individuo los recursos necesarios para que pueda autorregularse y emprender con éxito los mecanismos de reparación. Por ello no propugna un tratamiento antiandrogénico ni antinflamatorio, sino que proponen una terapia basada en la modulación del funcionamiento de la glándula sebácea.

Para ello contamos con:
Terapia reguladora hormonal: que actuará modulando la hipertrofia de la glándula sebácea secundaria a la actividad androgénica excesiva.
Esta acción se puede reforzar en casos necesarios, con la administración intravenosa, intramuscular, subcutánea o inhalada, si consideramos que la producción de estrógenos puede estar comprometida por un Síndrome de Ovario poliquístico.

Terapia neurorreguladora: que actuará modulando la hipersecreción de esteroides suprarrenales, y contribuyendo a la mejoría no solo por la menor producción de sebo, sino además en la sintomatología emocional del paciente afectado.

Terapia moduladora de la inflamación: que actúa sobre la glándula inflamada contribuyendo a su rápida y completa reparación, mediante la modulación de la respuesta inmune gracias a su capacidad para:
  • inhibir la producción de IL-1 y TNF-α
  • estimular la liberación de TGF-β y con él la respuesta TH3
  • y activar la transcripción del Factor nuclear kappa beta (NF-κβ) que impide la transcripción de genes proinflamatorios.

Terapia regeneradora-defensiva: que contribuirá a controlar la proliferación excesiva del P. Acnes, activando los mecanismos de defensa de la propia piel, y que estimulará los procesos de regeneración tisular para reparar el daño producido en la zona afecta. 

Terapia drenante-detoxificante: un primer paso imprescindible en toda situación fisiopatológica que se pueda ver beneficiada de un tratamiento que mejora la capacidad de nuestro organismo de neutralizar y eliminar la sobrecarga tóxica que, como en el caso del acné, pueden estar produciendo determinados medicamentos (coticoides, iodo,…), malos hábitos dietéticos (dieta rica en grasas), etc.

No queremos despedirnos sin enviar un mensaje de esperanza a todos los pacientes afectados por esta patología. El acné es algo que nos afecta y condiciona pero que puede tratarse y resolverse, para mejorar nuestra calidad de vida e impedir la aparición de marcas y/o otras secuelas permantes.


Y si os interesa saber más sobre como abordamos en Arts Médica esta patología, os invitamos a visitar nuestra página web.

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